Dec 30, 2019

Entrevista al profesor José Luis García por la reciente publicación de su libro: 'He sido un rebelde toda la vida (Historia, luchas y pensamiento del maestro Samuel Eduardo Qüenza)'


Estambul, 26 de diciembre 2019.
 
Entrevista realizada por Abby García Valera al profesor universitario venezolano José Luis García.


José Luis García es un docente e investigador venezolano. Ha ejercido el magisterio en diversos niveles y modalidades del sistema educativo nacional. Es Profesor egresado de lUniversidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL), casa de estudios donde ejerce desde hace 20 años en el área de las ciencias sociales. Magister en Ciencia Política por la Universidad Simón Bolívar (USB) y candidato a doctor en Ciencias para el Desarrollo Estratégico por la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV).



Samuel Eduardo Qüenza es un educador, historiador y periodista venezolano. Especialista y autoridad académica reconocida internacionalmente en Educación Rural y Materiales Educativos Impresos. Escritor y poeta con publicaciones en prensa, revistas y libros. Destacado dirigente en las luchas gremiales del sector educativo y político. Su producción intelectual incluye obras de ensayo sociopolítico, investigaciones pedagógicas, históricas y temas de formación docente. Resultado de su dilatada trayectoria de servicio ha recibido múltiples reconocimientos locales, regionales y nacionales.




Cuente un poco al público que nos lee en el blog sobre el personaje a quien usted entrevista ¿Quién es Samuel Qüenza? ¿Cuáles son sus aportes más significativos a la historia de la educación en Venezuela? ¿Por qué tuvo el interés de realizar estas entrevistas?
 
Son oportunas estas preguntas que me han formulado porque me permite señalar brevemente algunas ideas al respecto. Samuel Qüenza, el personaje objeto de esta entrevista, es un educador con una larga trayectoria, bastante conocido en el ámbito educativo venezolano, pero quizás muy poco más allá de nuestras fronteras. Se trata de un hombre que ya pisa los 90 años de vida, cuya condición humana y un hacer ético constante serían las principales cualidades, entre muchas más, que destacaríamos de su personalidad.

Como dije, dedicó casi toda su vida a la labor docente, que la tuvo como eje esencial de servicio, pero al mismo tiempo, incursionó en otras actividades con un alto grado de calidad. Señalo someramente las siguientes: una dilatada actividad de investigación pedagógica; el ejercicio de un intenso activismo gremial-sindical en el magisterio nacional; una labor de periodismo como consuetudinario columnista de diarios en diversas ciudades de la geografía venezolana, iniciándose desde la bisoña edad de 15 años, por su tierra natal, en el estado Barinas. Así mismo, es conocido como autor de libros en torno a diversos tópicos educativos, destacándose en la indagación de la Historia de la Educación venezolana, así como en los procesos de formación profesional del docente. Con énfasis singular ha realizado una importante contribución a las temáticas especializadas en torno del libro de texto como medio didáctico y la formación de autores de estos recursos. De igual manera, hizo una valiosa contribución investigativa alrededor de la problemática de la Educación Rural en la Venezuela petrolera. Como escritor literario, además, tiene en su haber una producción poética publicada por diferentes medios y durante diversas etapas de su vida.

Todas estas actividades siempre estuvieron íntimamente ligadas a una práctica de militancia política en las filas del movimiento crítico, popular y revolucionario de nuestro país, siendo consecuente con el ideario socialista y democrático al que se adhirió desde su juventud y que ha mantenido hasta la actualidad.

Creemos por tanto que una trayectoria de vida como la del profesor Qüenza es un ejemplo de dignidad, no solo para las nuevas generaciones de educadores sino para muchos otros ciudadanos, de aquí y de allá, que hoy buscan, en medio de una fuerte crisis epocal, envolvente y global, de identidad y de valores, sólidos referentes de prácticas honestas, de genuinos liderazgos, que alienten la esperanza en las luchas de los pueblos por la transformación de sus realidades históricas, dominadas por la injusticia, la explotación y la exclusión de todo orden, las que aún campean, sobre todo, en nuestras naciones, en las del llamado Tercer Mundo.
 
Siendo el maestro Qüenza un personaje importante sobre todo dentro del movimiento educativo de Venezuela, ¿se había llevado a cabo anteriormente una iniciativa como estas entrevistas?
 
Sé que el maestro Qüenza ha tenido el raro privilegio de ser reconocido por su labor por sectores importantes de las comunidades académicas y magisteriales en Venezuela, pero también por diferentes instituciones del Estado. Sin embargo, no conozco ningún trabajo que se haya dedicado a rescatar para la memoria histórica de nuestra sociedad la trayectoria, las vivencias y reflexiones suyas. Nosotros escogimos emprender este proyecto haciendo énfasis en la dimensión sociopolítica de esa prolífera vida, que, como él mismo lo ha definido, es la de alguien que, con sus virtudes y defectos, quizás sumergido en un mar de contradicciones, inevitables en el quehacer social, ha sido testigo activo de una buena parte de nuestra historia como país, durante el siglo XX, y aun en los años iniciales del XXI. Considero que la entrevista producida ha resultado en un relato biográfico que muestra con transparencia lo esencial de toda esa experiencia junto a su interpretación argumentada del devenir socio histórico, colocando su pensamiento político en el primer plano de la intencionalidad de una pedagogía rebelde. Y quizás, como diría el español Jorge Larrosa, consustanciada con una pedagogía profana, la de una subjetividad inquieta, libertaria, inconforme, que nunca se rindió.
 
Háblenos un poco sobre el proceso de realización de las entrevistas.
 
Podría compartir muchos comentarios acerca de la experiencia en sí de la realización de las entrevistas, pero quiero ante todo poner el acento en la total disposición del entrevistado para realizar juntos este ejercicio de exploración. Siempre amable, siempre humilde, nos permitió realizar todas las fases del proyecto con máximo respeto, brindándonos una absoluta confianza en torno de lo que hacíamos, limitándose solo a ofrecer oportunas sugerencias, sobre todo en la metódica asumida. Pero siempre fue respetuoso de los criterios planteados por nosotros como emprendedores de esta iniciativa sin dejar de hacer oportunos comentarios críticos y orientadores durante el proceso. Los lectores del libro encontraran en sus palabras su singular visión de vida, con ella, toda la carga subjetiva de un hombre que se abre en el relato con tal facilidad, sin ningún escamoteo, mostrándose solvente, auténtico, sin temer a los prejuicios o a las evaluaciones rígidas de otros, a esas otras opiniones que aunque importantes de oír no pueden ser determinantes en las propias opiniones, porque terminarían por inhibir el libre albedrío de los recuerdos y las reflexiones evocadas, de quien es, en este caso, el invitado a narrar su vida.
 
¿Algún comentario que agregar sobre la reciente publicación de su libro?
 
Quizás el más sentido comentario que podamos hacer en este momento sea expresar el gusto que nos produce poder ver culminado el proyecto, materializándose en un libro, por añadidura, publicado en los medios electrónicos de internet, con lo que sin duda se amplifica hasta lo inimaginable sus posibilidades de difusión. Realmente es grato saberlo. El maestro Samuel Qüenza por su parte, a pesar de sus padecimientos de salud que en tiempos recientes se han acentuado, ha expresado igual emoción y gratitud especialmente hacia ustedes, la editorial que han hecho posible la publicación.

Finalmente, me gustaría dirigirme especialmente a los posibles lectores de esta obra, señalando que los contenidos historiados mediante la forma de diálogo están íntima y apasionadamente referidos al proceso histórico venezolano como ámbito contextual primario, sin embargo, se articulan con las grandes tendencias históricas del espacio mundo durante esta etapa de análisis. La exposición tiene la perspectiva del sabor local y nacional, pero considerados desde un concepto de totalidad. Valga decir, que lo singular concreto de la realidad sociohistórica del país se entrona con lo macro, en esa escala geopolítica de lo global, y ello es consecuencia directa de una asunción dialéctica de proceso, asumida consciente y magistralmente por el personaje objeto de este trabajo, el maestro Samuel Qüenza.

De este modo consideramos válido hablar de un esfuerzo de recuperación de memoria histórica que se piensa simultáneamente local y global. Siendo así, no solo se verá interpretado allí un ciudadano venezolano contemporáneo, sino también un latinoamericano o un caribeño, pero también la ciudadana y el ciudadano de otras latitudes, particularmente los interesados en comprender un poco más la realidad compleja de nuestros pueblos y su historia. Es nuestra hipótesis. La lectura crítica de este libro la corroborará o la negará.   

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